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Sobre el tema del héroe

“Sugirió que el condenado muriera a manos de un asesino desconocido, en circunstancias deliberadamente dramáticas, que se grabaran en la imaginación popular y que apresuraran la rebelión”

Jorge Luis Borges 

Para reflexionar:

Como futuros docentes somos testigos de la historia de un pequeño héroe, que conoció la pobreza material, pero creció con la experiencia que otorga; la riqueza de pensamiento y la lucha constante. Provenía de un país oprimido y tenaz ambiente especial donde suelen gestarse los héroes. Nacido en un pueblito como San Martín de los Andes, con el lago Lanín por escenario: con sus bosques de pinos y arrayanes, su generoso suelo de tierra roja y fértil donde crecen la rosa mosqueta y la lavanda de manera natural y en abundancia. Carlos Fuentealba debe haberse embriagado con estos perfumes varias veces, como también debe haberse embriagado de libros, de aulas, de cuadernos, de niños y de tizas de colores.

Este obrero de la tiza debe haber escrito o dibujado más de una alegría en el pizarrón para sus “caritas humildes” y así obtener de ellos una sonrisa. Porque un docente verdadero pone todo: el saber, el cuerpo y el alma. De esta manera es como imagino debe haber sido Carlos Fuentealba. Así lo muestran los artículos periodísticos, incluso en este escenario neuquino todos hablan bien de él: la familia, los amigos, los afectos, los colegas...

A partir de su muerte se nos presentan varios interrogantes, el primero es: ¿Qué pasó con este profesor de química cuyo accionar era impecable y que además respondía a la simple manifestación de un derecho como ciudadano y hombre trabajador?

Tal vez podamos responderlo desde lo literario, esa fruta jugosa que nos invita a reflexionar, meditar y me trajo como resultado un despertar de paralelismos borgeanos. El tema del héroe como lo fue Julio César, Hamlet o Fergus Kilpatrick, historias que se repiten una y otra vez; crisis, violencia y traiciones. En el caso de este docente “a semejanza de Moisés, que desde la tierra de Moab divisó y no pudo pisar la tierra prometida”. Seguramente buscaba lo  deseamos todos, una mejor educación: ya sea para niños como para adolescentes y adultos. También debe haber enfrentado esa dura realidad docente que tiene que ver con lo económico: falta de presupuesto, al llevar a cabo sus proyectos educativos, problemas edilicios, de infraestructura, escasez de materiales e instrumentales para llevar a cabo su tarea educadora.

¿Quién era Carlos Fuentealba?

Un hombre que ejercía la educación con valor pedagógico y valor humano. Porque de eso se trata la docencia de llevar a cabo una enseñanza, de satisfacer una necesidad de aprender, de despertar conciencias, de cultivar virtudes, de dar herramientas, saberes y estímulos a los alumnos. Para que puedan insertarse en la sociedad. Con esto significamos que la educación es fundamental  para la vida en sociedad. Por esta razón hago uso de una metáfora: imaginemos a la sociedad como si fuera un gran árbol con muchas ramas y rico en raíces, si cortamos, si cercenamos ¿Qué sucede? “Cuando lastimamos las raíces de un árbol este comienza a secarse”... Y ya no cumple con su función de contribuir con la naturaleza.

¿Cuál es la consecuencia?

Cambia el clima para todos y así cumplimos nuestra labor docente. En medio de crisis sociales, conflictos, falta de seguridad, con un concepto equivocado por parte de algunos que confunden autoridad con autoritarismo y que termina convirtiéndose en una patología. Sin educación no hay sociedad posible y sin autoridad responsable tampoco. Entonces estamos en medio de una “lucha de todos contra todos” como diría Bordieu, con un piso salarial desequilibrado a nivel nacional, con zonas de conflicto Neuquén y Salta, Corrientes y La Rioja, con cortes de rutas, manifestaciones, dolor, bronca y represión y más represión. Más un gobierno que no da la cara y se muestra incapaz para establecer el orden y el diálogo en un país con el cual se comprometió llevar adelante. Consecuencia de este desequilibrio de esta desmesura es el crimen de Carlos Fuentealba, un pequeño héroe, nos quedará insepulto porque ya no tendremos un árbol debajo del cual podamos enterrarlo”.

Silvia Puebla 

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1 comentario

Prof. Martín Elgueta -

Silvia el estilo literario del artículo es muy interesante...
Quedo reflexionando sobre la necesidad que tenemos en nuestra época de levantar monumentos con nuevos héroes... Pero estoy en esa reflexión cuando recuerdo las nociones de Eugene Enriquez sobre el sentido del mito y el papel que en él tienen los héroes para un análisis de las instituciones sociales. En este marco preferiría construir un análisis de Fuentealba que no lo ubique en el bronce... Sino que permita poner en análisis los contextos socio históricos y las luchas que sostienen.
Es muy tentadora la invitación del mito... nos habla al corazón... genera un discurso afectivo... Y disfruto dichos discursos...
Sin embargo es necesario explicitar las coordenadas socio histórica en el que ciertas cosas suceden.
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